13
Feb

Dibujo a mano

Cuando empezamos a aprender de este mundo, aun siendo bebes, empezamos por lo intuitivo, actuamos por impulsos, y eso es lo que día tras día, caída tras caída nos enseña a hacer las cosas. Así, empezamos a gatear, a caminar, luego a hablar, y después a escribir.

Pero antes de escribir, aun quizás sin saber caminar en lo que cogemos un lápiz nuestra intención es rayar. Si, hacer garabatos pero, rayar. Desde ese primer contacto con el grafito ya jamás podremos separarnos de él. Perfeccionaremos la técnica, y a través de la práctica realizaremos una mejor letra o unos mejores dibujos, pero todo lo logramos actuando, haciendo, equivocándonos.

Hoy en día, con las nuevas tecnologías, el lápiz se resiste a perder protagonismo en los creativos. Porque aunque existan muchos programas para escribir directamente al ordenador, o para dibujar directamente sobre ellos, nuestro impulso será siempre coger un lápiz y dibujar lo que queremos hacer en pantalla.

¿A qué se debe esto? en mi humilde opinión, creo que es que a través de la mano creamos cosas que aun nuestra mente no sabría como diagramarlas para hacerlo en el ordenador. Es decir, fluye más “la idea” cuando tienes un lápiz en la mano que un ratón.

Yo soy muy defensora del dibujo por ordenador, de hecho no me explico cómo hoy en día quien se dedique al diseño y arquitectura no trabaje con programas básicos, como AutoCAD o photoshop, por ejemplo.  Creo que para los arquitectos y diseñadores, el AutoCAD es como un idioma, un abecedario que si no lo sabes no vas a poder comunicarte en nuestra comunidad. Y lo comprobé hace un tiempo cuando trabajaba para ARXProject, donde lo que realizábamos en el día, era leído por la noche en China y ejecutado el mes siguiente por sus obreros. ¡Es fascinante! y no le quito valor, más bien se lo sumo, es muy importante el uso de la tecnología. Pero para correr hay que aprender a andar primero.

El lápiz y el papel es el comienzo de todo, porque una vez que aprendemos a caminar, lo sigues haciendo aunque sepas correr.